Proyecto "El festín de Babette"

Esta instalación pretende crear una reflexión en torno al acto de comer. Un acto que en pleno siglo XXI en occidente está muy lejos de ser una cuestión de supervivencia, pues el acto de comer está travesado por miles de vectores, culturales, religiosos e incluso de género que convierten al acto de comer en un acto hedonista y transforman nuestra relación original con la comida. Esta relación resulta increiblemente personal y única.

La instalación sin ofrecer ningúna conclusión plantea un camino por el cual presentar la existencia de este vínculo con la comida. Para ello, un video en el que aparece un hombre comiendo en abundancia hasta acabar. Justo en frente: los detritus, es decir, los restos de esta misma comida a la que hemos asistido. 

La comida como acto está moderado por cientos de normas de comportamiento y se ha convertido en una actividad de socialización, sin embargo, también puede ser un acto íntimo con una finalidad totalmente paliativa. La comida puede ser un acto de fortaleza y castigo siendo un acto totalmente versátil con multitud de reflexiones posibles.

Además, también corresponde a un acto moral que ejerce una carga en la conciencia del individuo. Si bien es cierto que la gente se somete a dietas y atracones e incluso en los conventos los seminaristas adoptan el ayuno inintermitente intentando comer con la máxima austeridad posible, comparando el acto de comer a un placer carnal casi pecaminoso. Al hablar de el acto de comer no podemos negar la existencia de una conciencia grupal e individual.

Al hablar de comer hablamos de alimentos, lo que puede conducir a reflexiones que pongan en cuestión desde la dudosa moral en cuanto a lo que al planeta y la producción responsable se refiere hasta la crueldad animal, pasando por la utilización de químicos baratos perjudiciales abalados por estudios pagados por compañías con ciertos intereses o las condiciones laborales en las que estos alimentos se crean.

En la instalación asistimos a un acto de intimidad en el que el performer se vincula con los alimentos en un acto de placer transformando la función lógica y original  de la comida: la supervivencia.

En conclusión, los objetivos serían generar un reflexivo y tranquilo en el que pararse a pensar durante unos minutos en el valor actual occidental que reside en el acto de comer, apróximandose desde cualquier punto, algunos de los cuales han sido nombrados anteriormente. Crear un espacio donde generar una conciencia sobre un acto que pasa totalmente desapercibido y sin embargo se extiende a lo largo y a lo ancho de toda una cultura e historia, evolucionando e influyendo en el individuo.

El título escogido para la instalación es el de una película francesa de 1987: El festín de Babette. la película narra una historia ambientada en el sXIX en una aldea de Dinamarca, dominada por el puritanismo. La llegada de Babette, que viene de París, huyendo de la guerra civil, cambiará sus vidas. La forastera pronto tendrá ocasión de corresponder a la bondad y al calor con que fue acogida. Un premio de lotería le permite organizar una opulenta cena con los mejores platos y vinos de la gastronomía francesa. Todos los vecinos aceptan la invitación, pero se ponen previamente de acuerdo para no dar muestras de una satisfacción que sería pecaminosa. Pero, poco a poco, en un ceremonial intenso y emotivo, van cediendo a los placeres de la cocina francesa. 

Esta película representa, de alguna manera, el placer que radica en el acto de comer. Un acto hedonista en el que los asistentes encuentrar un placer casi pecaminoso que nada tiene que ver con una comida austera por pura supervivencia.

ANÁLISIS 

En la segunda mitad del siglo XX, además, se da a la comida importancia como material, con una corriente que convierte los comestibles en materia de los objetos de arte, el Eat Art, un arte sensorial en el que, además de la vista, intervienen el olfato y el gusto. 

El trabajo percursor de esta corriente fue la obra de Daniel Spoerri (Rumanía, 1930), Palindromic Dinner (1967) en la que, usando como materia prima los desechos del vecindario, ponía de manifesto el brusco cambio que el ritual de la comida había experimentado con el nacimiento de la sociedad de consumo. Esta importante carga simbólica sedujo a un grupo de artistas que, durante décadas, han mantenido la comida como tema de exploración artística. 

En el aún protagonista París de los sesenta, la pareja formada por Dorothée Selz (París, 1946) y Antoni Miralda (Terrassa, 1942) basó su trabajo en el dúo comida-arte, en unos rituales públicos en los que el color era el elemento fundamental y la comida ejercía un importante papel en el simbolismo de las acciones. A partir de estos happenings, Selz siguió con la alimentación como materia constitutiva y elemento cromático, y centró su obra artística en la elaboración de enormes esculturas efímeras comestibles a base de dulces, frutas o verduras, que desvinculaban al arte de «lo sagrado». 

El arte relacional es una corriente artística que se empieza a analizar en los años 1990 y que se caracteriza por dar una mayor importancia a las relaciones que se establecen entre y con los sujetos a quienes se dirige la dinámica artística que a objeto artístico alguno. Así mismo los trabajos que se identifican con esta corriente artística tienden a suceder dentro de actividades y contextos cotidianos. 

Un ejemplo de esto es la obra de Félix González-Torres fue artista y activista que formó parte del colectivo Grupo Materia, su trabajo más conocido en Estados Unidos de América se tituló CANDY-PIECES; pilas de caramelos envueltos en celofán de colores vibrantes, amontonados o extendidos en el piso de las galerías, el visitante puede tomar uno, dos o montones de ellos. “¿Qué proceso se inicia entonces y hace que la obra se transforme, para luego desaparecer?… se trata de… una obra que no expone el proceso con que se construye… sino la forma de su presencia entre el público”. La disponibilidad de la obra, la libertad del visitante a decidir si se lleva algunos caramelos y contribuir a la desaparición y renovación de la pieza, 

Desglose de materiales y costes: 

  • Mesa                    (préstamo universidad)
  • Silla                        (préstamo universidad)
  • Proyector                (préstamo universidad)
  • Foco                         (préstamo universidad)
  • Comida                       30€
  • cubetería                     12€

–––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– COSTE TOTAL = 42€ 

Proceso de documentación: literaria, fotográfica, video 

Antes de decidir que el proyecto se convirtiera en el que fue presentado, este tuvo varias fases. Desde un principio pretendía incorporar el paladar del espectador como herramienta para disfrutar y leer la obra, no obstante, en la T.4, Sin un espacio cerrado que creara el “momento ritual” típico de un museo corría el riesgo de que acabara siendo demasiado informal y nada reflexivo.

En el momento en el que cambié la idea ya había realizado investigaciones en cuanto a los alimentos y el acto de comer que impulsaron y moldearon la idea que se presentó finalmente.

Además de algunos libros y tesis que estoy utilizando para el TFG que aborda esta cuestión. Por otro lado la visión de Antonio Miralles quien, interesado en el acto de comer crea el primer museo de la comida en Cuenca, lo cual despierta el interés en cómo cambia el vínculo que tenemos con la comida a lo largo de la historia y en comparación a otras culturas o especies.

Fotos estados previos de la propuesta: 

Los primeros bocetos , no solo se situaban en una proyect room, sino que el discurso versaba al rededor de la producción de alimentosde diversas índoles y pretendía ser una instalación comestible. No obstante la propuesta fue evolucionando para no situarse en un tono denuncia explícito, ya que esa no era mi intención, y generar una reflexión que se adaptará al espacio. Considero que entre una instalación comestible y una “mamarrachada” hay una línea muy fina y ante el impedimento de poder mantenerme sin cruzarla, la idea evolucionó. 

SÍNTESIS PROPUESTA FINAL 

En definitiva, la propuesta final , como he dicho anteriormente, se basará en generar cierta conciencia en el acto de comer a través de un video en el que aparece el proceso de ingesta de una comida performada por un hombre de principio a fin. Por otro lado, una mesa alumbrada en contrapicado con los detritus de esa comida.